Maria Graf
– ESPAÑA

Jorge Muller pasaba más de la mitad del año en su „segunda patria“, un pequeño pueblo en la cercania de Madrid. Ese lugar le ofrece a diferencia de Stuttgart mayor „libertad de movimiento“ e independencia en su trabajo. La aldea está situada en una región árida y montañosa, rodeada por grandes bosques de pinos, los que le han dado su nombre. Un paisaje muy arcaico y escabroso cuyo incentivo satisface al escultor.
Su amor a ese lugar crecia con el tiempo.
La fisonomía de esa comarca está impregnada por gigantescas piedras de granito gris, las que parecern como si un gigante las hubiera dispersado jugueteando sobre la tierra. Frecuentemente se elevan a gran altura bizarras formaciones de granito provocando la fantasía del espectador. Pero no sólo los ojos y la fantasía son estimulados por la naturaleza de esa región, sino también el olfato juega un gran rol. El perfume de las jaras mezclado con el aroma de la resina de los pinos se incorpora armoniosamente a la totalidad del paisaje…

Pablo Serrano
Grito de vida

Jorge Muller, desde que vino a España por vez primera, de esto hace ya más tres decenios, hace de su arte gestos de libertad. En su taller da juega con los materiales, da un aire alegre a sus figuras y -no menos importante- disfruta con su dedicación profesional. Como buen artista maduro haexperimentado con varios materiales, creando una trayectoria a lo largo de su carrera profesional como escultor. Sus figuras dan la sensación de fortaleza que él aparenta y que en Jorge se reduce a una sensibilidad exquisita en algunos ambientes, quedándose sobrecogido con determinadas palabras o ciertos gestos. Jugó y modeló la piedra a su gusto, consiguiendo transmitir vida desde un material resistente que le retaba a buscar los puntos donde debía presionar o cortar. Estruja la piedra, la rasga y exprime hasta la última pizca de vida que le queda…

Werner Meyer
EI trabajo escultórico de Jorge Muller

A los quince años Jorge Muller inició su aprendizaje de escultura en madera en la Luisenschule de Munich donde se enfatizaban más las habilidades del trabajo sólido y artesanal del vaciado en yeso, el modelado, la habilidad dibujística y la sensibilidad hacia el material que las posibilidades del trabajo con unas estructuras más libres.
A los dieciocho años, abandonó la escuela y Munich -«lejos del encorsetamiento del Barroco de Baviera», tal como él entonces lo sentía.
En la Städelschule de Francfort del Main empezó su formación como escultor en la clase de Hans Mettel. Algunos años más tarde, un desnudo femenino en bronce, realizado en 1956, por Jorge Muller presenta, ya en sus primeros pasos artisticos con su profesor Hans Mettel, un lenguaje distinto …